El nuevo contraste urbano se transforma en cultura, le da una nueva escencia y sentido a las paredes, a la música y a las antiguas tradiciones mexicanas. Desde un punto de vista fresco, el graffitti, el son jarocho tradicional y el rap, aprendidos en la calle por cualquiera que se interese en acercarse a aprender de ellos, son ahora mezclados y reviven costumbres meramente mexicanas con una nueva forma de expresión artística.
Claro, sin olvidar el pulque.
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